DESEOS
Que se haga el silencio a mí alrededor,
que se haga el silencio quiero oír tu voz,
que se haga la luz solo para ti,
que se haga la luz quiero verte a ti.
Quiero ver tu piel rosa carmesí,
quiero ver tus ojos perdidos en mí,
que se pare el viento y no sople más,
que deje tu pelo reposar en paz.
Que se haga el silencio
que se haga la luz,
que se pare el viento mientras estés tú.
Porque tú eres mi vida,
porque tú eres mi ilusión,
tú eres la fuerza que mueve mi corazón.
Si que se haga el silencio
como el que reina en el fondo del mar,
y tú seas la dulce sirena,
que me canta sin cesar.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
sábado, 10 de septiembre de 2011
CORAZÓN CERRADO,¡ ÁBRELO !
CORAZÓN CERRADO,¡ ÁBRELO!
Siento caer la lluvia,
en esa tarde plomiza de otoño,
en el viejo salón, y tu,
surges en mi pensamiento,
como una encina en el llano,
tu cabeza está en las nubes,
y tus pies casi enterrados
en la tierra que yo labro.
Tu orgulloso corazón,
siempre se encuentra cerrado,
¡ábrete! Grita el amor,
deja que me airee un rato.
Soy amor y quiero amar,
no me tengas enclaustrado,
mira desde siempre desde arriba,
igual que el copudo árbol,
más cuando llegue tu otoño,
también te irás desojando.
Sin manto ya, sin vestido,
sentirás el frio olvido,
sabes que con mis manos,
sentirás ese dulce amor,
y el cálido manto,
que de mí nunca te ha faltado.
Higinio San Millán Juan
Siento caer la lluvia,
en esa tarde plomiza de otoño,
en el viejo salón, y tu,
surges en mi pensamiento,
como una encina en el llano,
tu cabeza está en las nubes,
y tus pies casi enterrados
en la tierra que yo labro.
Tu orgulloso corazón,
siempre se encuentra cerrado,
¡ábrete! Grita el amor,
deja que me airee un rato.
Soy amor y quiero amar,
no me tengas enclaustrado,
mira desde siempre desde arriba,
igual que el copudo árbol,
más cuando llegue tu otoño,
también te irás desojando.
Sin manto ya, sin vestido,
sentirás el frio olvido,
sabes que con mis manos,
sentirás ese dulce amor,
y el cálido manto,
que de mí nunca te ha faltado.
Higinio San Millán Juan
viernes, 26 de agosto de 2011
DÉJAME ACERCARME
DÉJAME ACERCARME
Hija del trueno, tormenta embravecida,
Rayos en la noche oscura, trueno que viene enseguida,
Yo quería ver tus aguas, por el valle como sonreían,
Pero la verdad era que tu para mi estabas prohibida.
Déjame acercarme para poder examinarlas,
Hija de mis sueños, esclava de mi vida,
Si es donde debo ir, eres tú fruta apetecida.
Déjame acercarme, déjame ayudarte,
Cuéntame tus penas, que yo no las sabía.
Y yo te regalaré mi corazón
Grande que un día por ti casi perdía.
Rompe con fiereza el sueño de la noche,
Arrástrame hasta tus lágrimas,
Tal vez no te pueda ayudar,
Te cobijaré bajo mis brazos,
Y nos pasearemos nuestro amor,
Bajo la orilla del mar,
Las olas mecerán sobre nuestros pies,
Es lo mejor que nos podemos regalar.
Y si nuestro amor es intenso,
Y si no pudiera ser,
Te cuidaré las llagas y las heridas,
De mil batallas, seré tu esclavo
Te las curaré.
Si el enemigo te ha dañado,
Me batiré a cuerpo abierto,
Pondré en juego mi vida,
Mi palabra de honor,
Porque tú para mi eres eso….
Esa dulzura enorme,
Que un día me regalaste,
No se me ha borrado de mi mente,
Mis labios dejaste el amor,
Que aunque pasan los días y los años,
Aún para mí todavía,
Se extrémese mi corazón.
Hija del trueno, tormenta embravecida,
Rayos en la noche oscura, trueno que viene enseguida,
Yo quería ver tus aguas, por el valle como sonreían,
Pero la verdad era que tu para mi estabas prohibida.
Déjame acercarme para poder examinarlas,
Hija de mis sueños, esclava de mi vida,
Si es donde debo ir, eres tú fruta apetecida.
Déjame acercarme, déjame ayudarte,
Cuéntame tus penas, que yo no las sabía.
Y yo te regalaré mi corazón
Grande que un día por ti casi perdía.
Rompe con fiereza el sueño de la noche,
Arrástrame hasta tus lágrimas,
Tal vez no te pueda ayudar,
Te cobijaré bajo mis brazos,
Y nos pasearemos nuestro amor,
Bajo la orilla del mar,
Las olas mecerán sobre nuestros pies,
Es lo mejor que nos podemos regalar.
Y si nuestro amor es intenso,
Y si no pudiera ser,
Te cuidaré las llagas y las heridas,
De mil batallas, seré tu esclavo
Te las curaré.
Si el enemigo te ha dañado,
Me batiré a cuerpo abierto,
Pondré en juego mi vida,
Mi palabra de honor,
Porque tú para mi eres eso….
Esa dulzura enorme,
Que un día me regalaste,
No se me ha borrado de mi mente,
Mis labios dejaste el amor,
Que aunque pasan los días y los años,
Aún para mí todavía,
Se extrémese mi corazón.
domingo, 21 de agosto de 2011
TU VOZ A LO LEJOS
Sonó el teléfono, pobre voz alejada,
no veo la voz, no se nada,
me lleno muy adentro, no se si eres tu,
nada amargo, tu allí estabas,
sabor agridulce.
Pero nada se acabo,
sólo tu voz,
a lo lejos se escuchaba,
esa noticia fue hermosa,
el cuerpo se me estremeció,
tu cuerpo muy decaído,
mis consejos no acepto.
La nube cubrió la luz,
pero ese rayo,
el campo era hermoso,
aquella flor,
los pájaros surcaban el aire,
el árbol daba la sombra
donde me cobije de la luz,
era fuerte eras tu.
jueves, 21 de julio de 2011
EL ESPEJO AZUL
EL ESPEJO AZUL
Joven, hermosa con una condena maldita,
rechaza lo que la vida les da,
asume la pena con gusto,
en su agonía quiere,
rodeada en su paraíso,
ver lo que le dio la vida,
su amor su compromiso,
y todo sin verlo ni conocerlo,
dejarlo todo por escrito.
En su jaula mirando su espejo azul,
La tierra era su vida,
El cielo era su muerte,
Su príncipe era su esclavitud,
Su belleza cautiva de su enfermedad,
Su corazón entregado, aquel que sin ver
Creía en convencer famoso, rico, de otro país,
Siempre soñando, sin problemas por doquier,
La fama por el universo,
Siempre le solía llover.
Un día le llego una carta,
¿De quién podía ser?
Carta extensa limpia, clara, con contenido,
Que al joven le hizo ver,
Le abrió los ojos al mundo, pensar,
¿Quién era esa mujer?
Recorrió miles de kilómetros,
Cruzo mares, se traslado aquella tierra,
Y se encontró una tierra,
donde el trabajar y el vivir era un placer.
Se bajó del pedestal y vio que el mundo,
Son pequeñas cosas, detalles
Y sobretodo libertad para hacer eso que te apetece
Y te sabe el otro corresponder.
Qué bonito que se encontraron,
Pero uno ya no estaba, se había ido
¿y ahora qué?
Apenado, triste quiso rehacer su vida,
Pero nada le llenaba,
Siempre echaba de menos,
La hermosa carta que guardaba,
¿Cómo sería ella?
Momentos inolvidables, amor hasta desfallecer.
La opulencia le llovía por cualquier camino,
Y la tenia grabado a fuego todo lo que pudo leer,
Que nada le complacía, sino era con aquella mujer.
Cambio hasta su propio nombre,
Cosa que nada pudo ver,
Voló a los cuatro vientos, tardes de gloria,
Pero si el ¿Qué?
Su mente deambulaba allá arriba,
El cielo y en ese ¿Qué?
Así se encontró la pareja,
En ese paisaje idílico, bajo un rosal donde la lluvia,
Incesantemente le regaba,
En su epitafio se podía leer,
“Era mi amor y lo esperaba
Y aquí siempre lo esperaré,
Y este rosal un día yo lo planté”
Y aquella tarde otoñal,
Con sus caprichosos colores,
El rosal dos rosas brotaban,
El espejo azul calmado,
La paz en la tierra hablaba,
Cuando dos amores se encuentran,
Se abrazan y se amán,
La tierra se funde en el cielo,
El silencio con sus brazos lo agarra,
Solo el viejo mar será juez,
Y murmurando me dice lo que pasa.
20-7-2011
Joven, hermosa con una condena maldita,
rechaza lo que la vida les da,
asume la pena con gusto,
en su agonía quiere,
rodeada en su paraíso,
ver lo que le dio la vida,
su amor su compromiso,
y todo sin verlo ni conocerlo,
dejarlo todo por escrito.
En su jaula mirando su espejo azul,
La tierra era su vida,
El cielo era su muerte,
Su príncipe era su esclavitud,
Su belleza cautiva de su enfermedad,
Su corazón entregado, aquel que sin ver
Creía en convencer famoso, rico, de otro país,
Siempre soñando, sin problemas por doquier,
La fama por el universo,
Siempre le solía llover.
Un día le llego una carta,
¿De quién podía ser?
Carta extensa limpia, clara, con contenido,
Que al joven le hizo ver,
Le abrió los ojos al mundo, pensar,
¿Quién era esa mujer?
Recorrió miles de kilómetros,
Cruzo mares, se traslado aquella tierra,
Y se encontró una tierra,
donde el trabajar y el vivir era un placer.
Se bajó del pedestal y vio que el mundo,
Son pequeñas cosas, detalles
Y sobretodo libertad para hacer eso que te apetece
Y te sabe el otro corresponder.
Qué bonito que se encontraron,
Pero uno ya no estaba, se había ido
¿y ahora qué?
Apenado, triste quiso rehacer su vida,
Pero nada le llenaba,
Siempre echaba de menos,
La hermosa carta que guardaba,
¿Cómo sería ella?
Momentos inolvidables, amor hasta desfallecer.
La opulencia le llovía por cualquier camino,
Y la tenia grabado a fuego todo lo que pudo leer,
Que nada le complacía, sino era con aquella mujer.
Cambio hasta su propio nombre,
Cosa que nada pudo ver,
Voló a los cuatro vientos, tardes de gloria,
Pero si el ¿Qué?
Su mente deambulaba allá arriba,
El cielo y en ese ¿Qué?
Así se encontró la pareja,
En ese paisaje idílico, bajo un rosal donde la lluvia,
Incesantemente le regaba,
En su epitafio se podía leer,
“Era mi amor y lo esperaba
Y aquí siempre lo esperaré,
Y este rosal un día yo lo planté”
Y aquella tarde otoñal,
Con sus caprichosos colores,
El rosal dos rosas brotaban,
El espejo azul calmado,
La paz en la tierra hablaba,
Cuando dos amores se encuentran,
Se abrazan y se amán,
La tierra se funde en el cielo,
El silencio con sus brazos lo agarra,
Solo el viejo mar será juez,
Y murmurando me dice lo que pasa.
20-7-2011
viernes, 24 de junio de 2011
SUEÑO QUE NO OLVIDARÉ
UN SUEÑO QUE NO OLVIDARÉ
El viento cimbrea el viejo ciprés
una tapia separa el jardín,
déjate seducir,
y los dos como locos podemos reír.
La luna será vigía,
cuando yo me sienta ladrón,
seré cauto y firme,
intentaré robarte el corazón.
Mi disfraz serán los árboles,
mi arma es una rosa,
mi objetivo tu corazón,
que cosa más bella y hermosa.
Los pájaros que revolotean,
se hacen eco del romance,
un jilguero, un pardillo, y un pinzón,
juguetean con sus parejas,
se expresan con sus cantos,
viven alegres por tal situación.
Desojo una margarita,
que digo una dos,
intento que la suerte me acompañe,
si, no, si, no, si….
es lo clásico en el amor.
La sombra de la vieja encina,
es la cita y la peregrinación,,
una señal el pañuelo de seda,
un perfume la rosa aterciopelada,
que a los dos nos embriago.
Clavado a la hora de la cita,
la señal estaba pero ella no,
el corazón me dio un vuelco,
fue un instante de desesperación.
Tomo el pañuelo en mi mano,
un tanto irritado,
porque en la cita solo estaba yo,
mi consuelo era inhalar,
el dulce aroma que me enamoró.
Cabizbajo ,roto,
con mi dardo clavado en mi pecho,
apoyado en la vieja encina,
no sabia lo que me pasaba,
si era la sangre del corazón
que me brotaba.
Caído , hundido,
el sueño se hizo dueño de mi,
y vi la joven que me esperaba radiante,
su pelo suelto,
sus ojos hermosos,
sus labios ardientes que me besó,
se estremeció todo mi cuerpo,
y fue para mi un momento hermoso,
que sin duda nunca olvidaré yo.
El viento cimbrea el viejo ciprés
una tapia separa el jardín,
déjate seducir,
y los dos como locos podemos reír.
La luna será vigía,
cuando yo me sienta ladrón,
seré cauto y firme,
intentaré robarte el corazón.
Mi disfraz serán los árboles,
mi arma es una rosa,
mi objetivo tu corazón,
que cosa más bella y hermosa.
Los pájaros que revolotean,
se hacen eco del romance,
un jilguero, un pardillo, y un pinzón,
juguetean con sus parejas,
se expresan con sus cantos,
viven alegres por tal situación.
Desojo una margarita,
que digo una dos,
intento que la suerte me acompañe,
si, no, si, no, si….
es lo clásico en el amor.
La sombra de la vieja encina,
es la cita y la peregrinación,,
una señal el pañuelo de seda,
un perfume la rosa aterciopelada,
que a los dos nos embriago.
Clavado a la hora de la cita,
la señal estaba pero ella no,
el corazón me dio un vuelco,
fue un instante de desesperación.
Tomo el pañuelo en mi mano,
un tanto irritado,
porque en la cita solo estaba yo,
mi consuelo era inhalar,
el dulce aroma que me enamoró.
Cabizbajo ,roto,
con mi dardo clavado en mi pecho,
apoyado en la vieja encina,
no sabia lo que me pasaba,
si era la sangre del corazón
que me brotaba.
Caído , hundido,
el sueño se hizo dueño de mi,
y vi la joven que me esperaba radiante,
su pelo suelto,
sus ojos hermosos,
sus labios ardientes que me besó,
se estremeció todo mi cuerpo,
y fue para mi un momento hermoso,
que sin duda nunca olvidaré yo.
viernes, 27 de mayo de 2011
DIARIO
DIARIO
Voz tierna yo quisiera,
escucharte a día y a diario,
voz dulce , ¡respóndeme!
en tu insigne breviario.
Hecho ocurre cada día,
mi amor se fortalece con templaza,
¡a ti!
corazón grande ensortijado,
con gala de semblanza.
Para que escribir en mi diario,
todo lo que en el día me ha ocurrido,
no quiero tener en el olvido,
mi memoria me ha traicionado.
Pero tu firme y terca,
los días través ya han pasado,
tu corazón ha sangrado,
derramando sangre por tus venas,
del cual y nunca me he liberado.
Voz tierna yo quisiera,
escucharte a día y a diario,
voz dulce , ¡respóndeme!
en tu insigne breviario.
Hecho ocurre cada día,
mi amor se fortalece con templaza,
¡a ti!
corazón grande ensortijado,
con gala de semblanza.
Para que escribir en mi diario,
todo lo que en el día me ha ocurrido,
no quiero tener en el olvido,
mi memoria me ha traicionado.
Pero tu firme y terca,
los días través ya han pasado,
tu corazón ha sangrado,
derramando sangre por tus venas,
del cual y nunca me he liberado.
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